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Somos un equipo de artistas visuales, ilustradores y docentes que durante años trabajamos de forma independiente, aprendiendo por ensayo y error. De esa experiencia nació esta publicación: un espacio donde compartimos métodos de trabajo, criterios de selección y procesos reales que nos ayudaron a sostener una práctica artística constante, sin depender de intermediarios ni de fórmulas mágicas.
Mi Mentor Creativo nació en 2019 como un cuaderno de notas compartido entre dos ilustradoras que querían ordenar su forma de trabajar. Hoy es una publicación mensual que acompaña a artistas visuales en la planificación de proyectos, la documentación de obra y la preparación de propuestas para espacios expositivos.
2019
Sofía y María empezaron a intercambiar apuntes sobre cómo organizaban sus encargos, qué materiales probaban y cómo editaban sus portafolios. Lo que parecía una conversación privada se convirtió en la base de una metodología que luego compartirían con otros colegas.
2021
Tras dos años de pruebas y correcciones, publicamos el primer dossier descargable con ejercicios de observación y plantillas para planificar proyectos personales. La respuesta de ilustradores y diseñadores independientes confirmó que había una necesidad real de recursos prácticos y accesibles.
2023
Incorporamos entrevistas a profesionales en activo y análisis de casos concretos de artistas que lograron sostener su práctica sin intermediarios. Cada número pasó a incluir una sección dedicada a la preparación de propuestas para galerías y espacios autogestionados.
2025
Hoy la publicación reúne a más de dos mil suscriptores en Argentina y otros países de habla hispana. Seguimos trabajando con el mismo criterio: textos rigurosos, ejemplos verificables y recursos que se puedan aplicar directamente en el estudio o el taller.
Historia del proyecto
Desde las primeras conversaciones en un taller compartido hasta la publicación mensual que hoy reúne a artistas de toda la región, cada etapa respondió a una necesidad concreta del oficio.
Todo comenzó con un grupo de ilustradores que se reunía los sábados para revisar sus portafolios. Notamos que el problema no era la falta de talento, sino la ausencia de un método para ordenar el trabajo y presentarlo con claridad.
Convertimos esas sesiones en guías breves: listas de verificación para documentar obra, plantillas para planificar series y ejercicios de observación. Los distribuimos entre colegas y la respuesta superó lo esperado.
Con el material acumulado, lanzamos el primer número digital. Cada mes abordamos un tema del oficio: construcción de portafolios, gestión de tiempos de producción, exploración de materiales y preparación de propuestas para espacios expositivos.
Sumamos voces de profesionales en activo que comparten sus procesos sin filtros. También incorporamos análisis de casos concretos, con errores y aciertos, para que cada lector pueda aplicar lo aprendido en su propio estudio.
Consolidamos un archivo de dossiers descargables con ejercicios prácticos y recomendaciones de lecturas técnicas. La suscripción mensual permite acceder a todo el material acumulado, pensado para artistas autodidactas que quieren avanzar sin intermediarios.
Hoy seguimos creciendo con la misma premisa: rigor sin perder accesibilidad. Estamos preparando una serie de talleres intensivos sobre documentación de obra y nuevas guías para quienes quieren presentar su trabajo en espacios expositivos.
Una selección de momentos reales de nuestro trabajo: procesos de edición de portafolios, planificación de series y pruebas de materiales que luego se convierten en los dossiers de cada número.
Antes de cada número dedicamos una jornada a revisar portafolios de artistas que nos escriben. Ordenamos las piezas, marcamos las que sobran y anotamos qué contexto falta en cada serie.
Cuando preparamos un dossier sobre técnicas, probamos cada material antes de recomendarlo. Así sabemos qué textura funciona sobre papel prensado y cuál exige un soporte más rígido.
Fotografiar el trabajo propio es parte del oficio. En el estudio probamos ángulos, luces y fondos para que cada pieza quede registrada con fidelidad antes de enviarla a una convocatoria.